domingo, agosto 06, 2006

Llorando

Durante el viaje a Europa, en pocas ocasiones me sentí triste. Pero junto a la fuente de Cíbeles en Madrid, no me quedó más que llorar.

Además de su conmovedora belleza, esta obra de arte me trae recuerdos de cuando me cantaban casi susurrando A la sombra de un León.

Aquí está la letra:

A la sombra de un León

Llegó
con su espada de madera
y zapatos de payaso
a comerse la ciudad.
Compró
suerte en Doña Manolita
y al pasar por la Cibeles
quiso sacarla a bailar
un vals
como dos enamorados
y dormirse acurrucados
a la sombra de un león.
"¿Qué tal?
estoy solo y sin marido
gracias por haber venido
a abrigarme el corazón."
Ayer
a la hora de la cena
descubrieron que faltaba
el interno dieciséis.
Tal vez
disfrazado de enfermero
se escapó de Ciempozuelos
con su capirote de papel.
A su estatua preferida
un anillo de pedida
le robó en El Corte Inglés.
Con él
en el dedo al día siguiente
vi a la novia del agente
que lo vino a detener.
Cayó
como un pájaro del árbol
cuando sus labios del mármol
le obligaron a soltar.
Quedó
un taxista que pasaba
mudo al ver como empezaba
la Cibeles a llorar
y chocó contra el Banco Central.

Letra: Joaquín Sabina


Aquí están mis fotos de ese momento.



(Según yo, esta fué la última imagen que ve el loco antes de ser arrancado de la Cíbeles)


Quizá ella no lloró, pero no estoy seguro ya que yo no paraba de llorar

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